Veo tus anchos hombros bajar por la avenida, decidido, acompañando tus pasos con la cadencia de unos brazos que hace un momento me tenían. Te alejas e instintivamente mi cuerpo hace el ademán de seguirte, pero tus andares son distintos a los míos y se muere el intento.
Te quiero, quiero gritar, pero no lo hago. No puedo.
Y te dejo marchar.
miércoles, 16 de enero de 2008
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4 comentarios:
Te has planteado que quizás sólo exista tu medio coco?
uy qué va, qué va, el medio coco no existe para mí. Si sólo con lo que yo llego a comerme mi ídem ya lleno dos cocos enteros!! XDDD
Preocuparse es perder el tiempo... En mi modesta opinión ;)
Totalmente de acuerdo...
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